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¿Por qué no debemos alimentar a la fauna salvaje?

¡Hola familia! Ya que en muchos lugares las personas están comenzando a salir, queremos recordaros algo muy importante: NUNCA DAREMOS DE COMER A LA FAUNA SALVAJE.

 

La mayoría de errores que cometemos en lo relacionado con el trato a la fauna salvaje proviene de actos que se han llevado a cabo desde la buena fe pero sin los conocimientos adecuados: recoger crías, devolver un animal varado al mar, liberar animales de trampas directamente al medio... etc y entre este tipo de actos uno muy frecuente es el alimentar a los animales salvajes.

 

Como siempre decimos, para proteger algo hay que conocerlo primero. Saber cómo funciona, qué hace, cómo...etc. Sólo de este modo tendremos todas las herramientas necesarias para poder actuar de forma adecuada.

 

Cuando damos de comer a fauna salvaje estamos cometiendo un grave error que puede costarle la vida al animal y también puede poner en riesgo la salud de las personas. 

 

Aunque cuesta resistirse a los animales que se acercan a nosotros buscando alimento, no debemos hacerlo por los siguientes motivos:

 

                    Se trata de un animal salvaje, no le conocemos y no sabemos cómo va a reaccionar ante nuestra presencia. (agresividad por celo, por dolor,    

                           miedo...etc).

 

                    Podemos cambiar sus hábitos alimentarios: Un zorro que aprenda que los humanos están vinculados a la comida fácil, es muy probable que  

                          reduzca o incluso deje de cazar. (Desgraciadamente es muy común las imágenes de los zorros merodeando por los caminos de muchos parques en        

                          los que abunda el turismo.).

 

                   3º Vamos a atraer a otros animales a la zona pudiendo crear un foco de llamada en el que se congreguen varias especies. Esto puede derivar en peleas              

                            y en que proliferen enfermedades (algunas zoonóticas) como por ejemplo ocurrido con la caquexia en los cérvidos en EEUU.

 

                         La caquexia crónica, conocida popularmente como “la enfermedad del ciervo zombie” se trata de una enfermedad cuyos síntomas son: pérdida de  

                         peso drástica, falta de coordinación motora, babeo, mirada perdida, agresividad y apatía entre otras alteraciones neurológicas. Siempre termina en                  

                         muerte.

                       

                          Se contagia por el contacto con heces contaminadas (hecho que es muy fácil que se dé en estos lugares conocidos como "focos de llamada".

 

                    4º Podemos poner en peligro directamente a ese animal por varios motivos, como por ejemplo el que muera atropellado por acercarse demasiado en      

                         las carreteras o que salga herido o muerto por cruzarse con personas que no iban con buenas intenciones.

 

                    Tenemos que estar muy seguros de qué comen los animales y aunque no debamos darles de comer nada, mucho menos debemos darles comida    

                          preparada para humanos ya que ellos no están preparados para digerirla y podemos dar pie a las enfermedades o intoxicaciones. 

 

              6º Podemos crear un desajuste poblacional. 

 

 Cuando vayamos a un centro en el que haya animales salvajes en cautividad, tampoco les daremos nada de comer. Pensad que un equipo formado por cuidadores, biólogos un veterinario (mínimo) se dedica a preparar unas dietas específicas para cada individuo conforme a sus necesidades (a menudo hay animales enfermos con necesidades especiales) y por lo general se alimenta a los animales a primera hora antes de la apertura de los centros. También es muy común el que se realice un día a la semana de ayuno para ciertos animales (puesto que en la naturaleza no obtendrían comida a diario).

 

Si una persona se salta las normas y los alimenta, puede crear grandes problemas de salud a ese animal y además, todo se agrava si no es sólo una persona la que lo hace. Recuerda que seguramente haya otras personas que también hayan pensado aquello de "Por una vez no pasa nada" .

 

Lo mejor es predicar con el ejemplo.

 

Sin embargo, existen excepciones como las de algunos centros en los que se permite al visitante alimentar a la fauna. En este caso NUNCA daremos nada aparte de lo que nos proporcione el centro.